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Antonio Berni, entre el realismo y el arte social



El almuerzo


Un museo es un lugar maravilloso, es la casa donde los hombres atesoran las más preciosas obras de su creación. Vive el espíritu, el talento y la imaginación de los artistas. Con el deseo de extender a todos la riqueza de nuestro país, he decidido compartir mí colección de arte argentino”, escribió Amalia Lacroze de Fortabat sobre la selección privada sin fines de lucro que expone un exquisito patrimonio de aproximadamente 250 obras en el exclusivo barrio de Puerto Madero, sobre la calle Olga Cossettini al 141.

Cuatro niveles, dos grandes salones, auditorio y cafetería abren sus puertas de jueves a domingos de 12 a 20. El edificio es obra del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly que presenta una cúpula cubierta por un sistema de parasoles móviles de aluminio.

Fernando Fader, Ernesto de la Cárcova, Emilio Pettoruti, Benito Quinquela Martín, Antonio Berni, entre otros, invitan a quedarse allí durante un gran rato para adentrarnos en paisajes, épocas, pueblos y mitos.


Pintor, grabador y muralista

Empecemos por Ramona Espera. Creación que tiene como protagonista a personajes que se han convertido en representantes de los marginados por la sociedad. Ramona Montiel es una prostituta que creó Berni (1905-1981) y la muestra junto a otras mujeres esperando clientes en una parada de la transitada Panamericana. El artista usa telas, metales, piezas industriales, plásticos, una tapa de Pepsi-Cola, collage, pintura, papel maché, objetos domésticos.


Domingo en la chacra

O El almuerzo. Obra central del nuevo realismo de Berni que espeja una Argentina típica: mesa que reúne a numerosa familia “con una figuración detallada y anecdótica en rostros, vestimentas, cosas, animales, gestos, escenografías, en modos expresionistas extremos”, explica el texto de la pared.


Zamba

“Lejos de lo desgarrador de la Santiago desértica del desmonte y de su población migrante, Berni pinta en este caso excepcional las tradiciones del arte de sus tejedoras de ponchos, colchas y mantas que sirven de escenografía para el popular baile criollo, en lugares desolados del país”.


En el santuario los creyentes dejan ofrendas y piden favores

Y como si estuviéramos en el mismo camino, quizá también para dejar nuestra ofrendas, La Difunta Correa realizada con pinturas, telas, maderas, pelucas, papeles, acrílicos, fotografías, traspasa la pared y se extiende hacia el suelo. Porque el caminante va dejando un regalo a modo de ritual. Esperando algo quizá. Seguramente.

Mito popular del siglo XIX, la sanjuanina Deolinda Correa amamantando a su hijo siguió por el desierto al ejército que había reclutado a la fuerza a su marido. Muerta en la travesía, continuó dándole el pecho a su bebé durante meses.


De la realidad al lienzo

La temática de Berni habla sobre la situación latinoamericana, campesina, urbana y protestas callejeras.

Una mirada existencial del hombre y la sociedad.

Museo Fortabat, imperdible en Buenos Aires.

Por María Celina Lundin

Periodista


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