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Ateneo Grand Splendid, mencionada como la librería más linda del mundo





Esta vez elijo como destino la librería El Ateneo Grand Splendid, señalada por National Geographic como la más linda del mundo.

Avenida Santa Fe, a la altura del 1860, en el coqueto barrio de Recoleta. Situada donde lo hiciera el teatro Grand Splendid, habiendo conservado la arquitectura ecléctica original, pero a la vez readaptada para funcionar como librería comercial.


Por ella pasan curiosos lectores que no dejan de maravillarse con el espectáculo que los rodea. Conserva su antiguo esplendor y elegancia, cúpula decorada con frescos y barandas originales.

En el antiguo escenario, con el telón de terciopelo entreabierto, funciona un bar.

Además se pueden aprovechar los sillones que están a ambos lados de la sala principal o bien los exclusivos palcos como pequeñas salas de lectura.

En el subsuelo un sector dedicado a libros infantiles y el piso superior a muestras y exposiciones.


El Grand Splendid abrió sus puertas en 1919 y enseguida se convirtió en uno de los faros de la cultura porteña: ballet, ópera, películas.

Y en los altos del edificio, comenzó su primera transmisión oficial, en 1923, LR4 Radio Splendid.


"Excelente atención, surtido de libros, películas y CD", "se puede almorzar, cenar, desayunar con buena música", "tomar un café y leer, qué más pedir", son algunos de los comentarios de los que por allí dejan su huella.


La importancia de un libro

"Un libro es capaz de transportar a una persona a otra época, estimula la imaginación y la creatividad, mejora los procesos cognitivos como la concentración y atención, genera un aumento de vocabulario en el lector, transmite conocimientos", leí alguna vez.

Por eso, recluirse en este laberinto de bibliotecas es además desplazarse a una época de esplendor que escribió páginas de la cultura argentina.


"Francés, portugués, inglés, chino, esas lenguas y otras tararean por los pasillos. También la música de la tonadas latinoamericanas y del castellano de España. Porque el viejo teatro que hace 19 años mutó en librería se volvió ícono porteño. Los turistas van al Obelisco, claro, visitan Puerto Madero, bailan en una tanguería, se anotan en la visita guiada por el cementerio de la Recoleta y no se pierden ni locos la librería...", resumió en una de sus publicaciones un reconocido diario argentino.

Por María Celina Lundin

Periodista



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