google-site-verification: google4de8d2c53f298c40.html

Barrio de Getsemaní ¿Desarrollo Sostenible?

Más que nunca en el mundo entero se está hablando de reinventarse, de que existe una “nueva normalidad”, de nuevos planteamientos y enfoques turísticos, de resiliencia, de que de esta saldremos mejor que antes porque hemos tenido suficiente tiempo para pensar, analizar y corregir, por eso, como cartagenera y profesional del turismo, hago esta nueva publicación muy en concordancia con mi artículo anterior Turismo en Cartagena: ¿Tiempo de Cambio?


¿Qué tanto se está haciendo por el turismo en nuestra ciudad? ¿Se está realmente planeando la actividad pensando en la población y su desarrollo sostenible?


La sostenibilidad es un tema de gran actualidad que hace parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por los estados miembros de la ONU en 2015 con miras a poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para el 2030. Siendo sus bases llevar un desarrollo equitativo en los aspectos económico, social y cultural de una población, es aquí en donde vale la pena preguntarnos qué está pasando con el desarrollo del cartagenerísimo barrio de Getsemaní que ha luchado con lo que ha podido para no dejarse llevar por la gentrificación que desplaza y hace desaparecer a la población original del lugar y trata de evitar que le suceda lo que ya vivió el otro barrio emblemático cartagenero, el barrio de San Diego.


Y es que a pesar de que muchos de sus habitantes ya se han ido a otras zonas de la ciudad, allí aún sobreviven familias que hacen parte importante de ese gran legado histórico que significa este barrio, pues fue allí en su céntrica Plaza de la Trinidad en donde se dio en noviembre de 1811 el grito de independencia absoluta de España.



La importancia de una comunidad que tiene el corazón de la historia de una ciudad, que lleva en sí misma un tejido social válido y vigente en la actualidad, que lucha por mantener sus raíces, costumbres y estilo de vida no debería ser dejada de lado en favor de beneficios económicos que no le son propios.


El turismo siempre trae consigo beneficios y amenazas, es en todo momento un arma de doble filo que puede dejar en solo recuerdos lejanos el patrimonio, las vivencias y el alma de personas y lugares que son precisamente los que por su misma naturaleza le imprimen el ambiente y atractivo al lugar.


Sabemos que contra este fenómeno de la gentrificación siguen luchando muchas ciudades en diferentes países del mundo, pero no debe eso ser excusa para ignorar esta situación real y actual, la comunidad debe ser no solo escuchada sino protegida en su parte cultural y económica como un reconocimiento a su identidad y a los personajes que hicieron parte de ella desde sus diferentes actividades laborales, deportivas, artesanales, musicales y muchas más que aparecen perfectamente descritas en la letra de su maravilloso “himno” El Getsemanicense, del inolvidable Lucho Argaín, que hace sentir orgullo incluso a quienes no hemos nacido allí pero que sí sabemos de qué se habla y qué significa cada palabra mencionada.


Es evidente que el patrimonio material ya está transformado en un gran porcentaje, de momento faltaría apuntarle a la parte inmaterial que llevan solamente sus habitantes en la sangre, por eso, antes de que los mayores desaparezcan, antes de que la población se disperse, en este momento de cambio, qué bueno sería que tantas actividades culturales que tiene la comunidad recibiera apoyos y programas oficiales que les permitieran, materializar ingresos económicos con miras a salvaguardar una cultura invaluable.

Rosario Ortiz


77 vistas

©2019 by Foro de Periodismo Turístico.