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El Fiat 600 Club Argentina: una pasión que une generaciones y mantiene viva la historia del "Fitito"

Más que un automóvil, el Fiat 600 representa un símbolo de la historia automotriz argentina y un punto de encuentro para miles de personas que encontraron en este pequeño vehículo una forma de compartir recuerdos, amistad y proyectos. Detrás de esa pasión existe una organización que, desde hace 25 años, reúne a propietarios, restauradores, ex dueños y admiradores del emblemático modelo: el Fiat 600 Club Argentina.


Durante una entrevista con Leandro Gilardi, responsable de la filial La Plata del club, junto a Miguel Lombardo y Patricia Garachico, fue posible conocer la historia de una comunidad que, con esfuerzo y compromiso, trabaja para preservar el legado del popular "Fitito".


Un club que nació casi por casualidad


El Fiat 600 Club Argentina surgió hace 25 años a nivel nacional alrededor del Fiat 600 de origen italiano. Actualmente es presidido por José Salcedo, quien impulsó un importante reconocimiento institucional al gestionar ante Fiat Italia la autorización para utilizar oficialmente el nombre y el logotipo de la marca.


Luego de diversas gestiones administrativas, la respuesta llegó desde Turín: el club obtuvo la autorización para emplear el nombre Fiat (Fábrica Italiana de Automóviles de Turismo) y su identidad visual, un respaldo que consolidó el crecimiento de la organización.


La historia del club, sin embargo, comenzó de una manera mucho más sencilla.


En Mar del Plata, Ariel R. creó una página de internet junto a un grupo de amigos para compartir fotografías y experiencias relacionadas con el Fiat 600. Nunca imaginaron que ese espacio virtual terminaría convirtiéndose en el punto de encuentro de cientos de fanáticos.


Con el tiempo nació la filial Buenos Aires y posteriormente comenzaron a multiplicarse nuevas sedes en distintas provincias. A pesar de los cambios tecnológicos, aquella página original continúa activa y conserva un foro donde permanece documentada gran parte de la historia del club.


El nacimiento de la filial La Plata


La ciudad de La Plata comenzó a escribir su propia historia el 9 de septiembre de 2002, cuando Fernando Vinculan impulsó la creación de la Filial Fiat 600 La Plata.


A partir de entonces fueron apareciendo nuevas filiales en todo el país, un crecimiento que se aceleró con la expansión de las redes sociales, facilitando el contacto entre los aficionados.


Durante los primeros años, los integrantes de la filial platense se reunían en un predio de Punta Lara. Más tarde trasladaron sus encuentros a la zona del Bosque y finalmente encontraron un espacio permanente en la República de los Niños, gracias a un convenio con las autoridades del emblemático predio.


Hoy ese lugar se ha convertido en una referencia para la comunidad fierrera local y forma parte de la identidad del club.


La pandemia y una nueva forma de encontrarse


Como ocurrió con muchas organizaciones, la pandemia obligó a modificar la manera de mantener el vínculo entre los integrantes.


A fines de 2020 comenzaron a organizar carreras de regularidad, una modalidad que permitía desarrollar actividades respetando las restricciones sanitarias. Los participantes recibían una hoja de ruta con horarios y puntos de paso previamente establecidos, lo que les permitía compartir la experiencia sin necesidad de concentrarse en un único lugar.


La iniciativa permitió sostener la actividad del grupo hasta el regreso de los encuentros presenciales.


Una red que atraviesa el país


Actualmente existen filiales distribuidas en diferentes provincias argentinas, todas nucleadas bajo el Fiat 600 Club Argentina.


Además, el club mantiene contacto con organizaciones similares en otros países.


En Chile existen distintos grupos organizados por regiones, aunque funcionan de manera independiente entre sí. En Uruguay, en cambio, la estructura es similar a la argentina bajo la denominación Club Fiat 600 Uruguay.


Precisamente de ese vínculo internacional surgieron los llamados Encuentros de la Hermandad.


La iniciativa nació cuando Leandro Gilardi y Gustavo Pájaro viajaron para reunirse con Rubén Peña, representante uruguayo, en un encuentro realizado en Puerto Madero que fortaleció los lazos entre ambas comunidades.


La historia del Fiat 600 en Argentina


Los primeros Fiat 600 llegaron completamente ensamblados desde Italia.


Posteriormente comenzaron a fabricarse algunas de sus piezas en Argentina hasta alcanzar una producción totalmente nacional, proceso que se extendió desde 1958 hasta mediados de 1982, cuando cesó definitivamente su fabricación.


En ese período se construyeron alrededor de 300 mil unidades.


Cada versión del vehículo fue identificándose mediante distintas letras que marcaron su evolución técnica y estética.


El último Fiat 600 salió de la planta de Caseros, donde actualmente funciona un museo que también alberga un importante depósito de autopartes. Allí todavía pueden conseguirse repuestos para quienes continúan restaurando y manteniendo estos vehículos.


Un vehículo cargado de historia


Entre las curiosidades que rodean al modelo aparece una de las consultas más frecuentes: ¿Por qué se llama Fiat 600?


Contrariamente a la creencia popular, la denominación no responde a su cilindrada. Aunque los primeros motores tenían 600 centímetros cúbicos, el nombre hace referencia al peso del automóvil, que superaba apenas los 590 kilogramos.


Otra de las historias que despierta interés es la del vehículo conocido como "La Formichetta", propiedad de Leandro Gilardi.


Se trata de una réplica de un utilitario fabricado en España durante la década de 1960 para el reparto urbano de pan, leche y otros productos de consumo diario en ciudades como Madrid y Barcelona.


De las aproximadamente 850 unidades construidas sobreviven apenas una veintena, muchas de ellas conservadas por las familias de quienes las utilizaron para trabajar. En Buenos Aires fue localizado uno de esos vehículos, que sirvió como modelo para la réplica construida por Gilardi.


Una evolución marcada por los cambios de la industria


La historia del Fiat 600 también puede leerse a través de la evolución de sus distintas versiones. Los primeros modelos llegados desde Italia carecían de la denominación por letra con la que luego serían identificados en Argentina.


Entre las primeras variantes apareció el modelo con las conocidas "puertas suicidas", llamadas así porque se abrían en sentido contrario al habitual y, según recuerdan los aficionados, podían abrirse al doblar a gran velocidad.


Con el paso de los años llegaron las versiones D, E, R y finalmente la S, cada una con modificaciones tanto mecánicas como estéticas.


Los cambios no solo respondían a cuestiones de diseño, sino también a las transformaciones que atravesaba la industria automotriz.


Los primeros Fiat 600 se distinguían por la abundancia de molduras de acero inoxidable, piezas de aluminio y numerosos detalles cromados. El modelo D, por ejemplo, incorporaba un paragolpes de aproximadamente 50 kilos, mientras que el E presentaba una versión más liviana, aunque igualmente equipada con numerosos accesorios.


También fueron modificándose el diámetro de las ópticas, las molduras laterales, el diseño de las llantas y los tapizados interiores.


Entre el Fiat 600 E y el posterior R existió un modelo de transición, fabricado alrededor de 1970, que combinó elementos de ambas versiones.


Hacia 1976 y 1977 dejó de producirse el 600 R y comenzó la fabricación del Fiat 600 S, un modelo mucho más sencillo. Los paragolpes metálicos, los cromados y buena parte de los accesorios desaparecieron para dar paso a piezas plásticas y soluciones más económicas.


Según explican desde el club, esta simplificación respondía a una estrategia industrial orientada a reducir costos, ya que el modelo se acercaba al final de su ciclo comercial.


Incluso los últimos Fiat 600 S evidenciaban ese proceso de ahorro: las llantas conservaban el relieve de la marca, aunque ya no presentaban las perforaciones características de versiones anteriores.


Finalmente, durante la década de 1980, el Fiat 147 ocupó el lugar que durante más de dos décadas había tenido el "Fitito".


Del brillo del cromado al minimalismo


Para los integrantes del Fiat 600 Club, la evolución del modelo también refleja un cambio profundo en la industria automotriz.


Entre las décadas de 1950 y 1980, el prestigio de un automóvil estaba asociado a la cantidad de detalles cromados, molduras metálicas y terminaciones artesanales.


Con el tiempo, esos elementos comenzaron a desaparecer.


Las razones fueron principalmente dos: la reducción de costos de producción y las nuevas normas de seguridad. El acero inoxidable y el cromo resultaban materiales costosos, pesados y potencialmente peligrosos para los peatones en caso de accidentes.


Gradualmente fueron reemplazados por plásticos de alta resistencia, polímeros y piezas pintadas o metalizadas.


La transformación también alcanzó a las llantas, cuyos diseños pasaron de ser complejos y distintivos a modelos estandarizados fabricados mediante procesos automatizados.


Lo mismo ocurrió con numerosos elementos del interior del vehículo.


Los ceniceros individuales iluminados, los encendedores cromados, las manijas de techo, los relojes analógicos y las perillas mecánicas fueron desapareciendo para dar lugar a tableros más simples y digitalizados.


Para muchos aficionados, el automóvil dejó de sentirse como un objeto mecánico con personalidad propia para convertirse en un producto tecnológico cada vez más uniforme.


Mucho más que un club de autos


Aunque el Fiat 600 es el punto de partida, quienes integran el club sostienen que el verdadero valor está en las personas.


El Fiat 600 Club Argentina reúne a propietarios, ex propietarios, restauradores, familias completas y curiosos que comparten el interés por conservar vivo uno de los vehículos más populares del país.


La organización funciona gracias al trabajo voluntario de una comisión integrada por diez personas que desempeñan sus tareas ad honorem.


No existe cuota social ni derecho de ingreso. Para participar solo hace falta el deseo de integrarse, un Fiat 600 y el compromiso de acompañar las actividades del grupo.


Algunas filiales establecen contribuciones para afrontar gastos de funcionamiento. En La Plata, en cambio, suelen organizar rifas destinadas a cubrir los costos de los encuentros y otras actividades.


El crecimiento del club también está asociado a la iniciativa de Diego Consiglio, actual presidente, quien comenzó a publicar fotografías de un viaje realizado a Bariloche en un Fiat 600. Esas imágenes despertaron el interés de numerosos fanáticos en Facebook y terminaron dando origen a una comunidad que hoy organiza encuentros mensuales el primer domingo de cada mes.


El museo que preserva la memoria del Fitito


La preservación de la historia del Fiat 600 encontró un espacio permanente en octubre de 2023 con la inauguración del Museo del Fitito en Caseros.


El proyecto fue posible gracias al apoyo de la Municipalidad de Tres de Febrero y Fiat.


El museo exhibe automóviles históricos, indumentaria utilizada por los trabajadores de la antigua fábrica, credenciales, licencias, autopartes y material audiovisual donado por ex empleados y sus familias.


Desde la filial La Plata mantienen una relación permanente con este espacio, aunque no cuentan con un museo propio.


Un documento para todos los propietarios


Otra de las iniciativas impulsadas por el club es el Documento Nacional del Fitito, una credencial física destinada a todos los propietarios de Fiat 600 del país.


La propuesta busca registrar a cada vehículo sin importar su estado de conservación, el nivel de restauración o si mantiene todas sus piezas originales.


El objetivo es que ese documento llegue a cada rincón de Argentina y fortalezca el sentido de pertenencia de quienes mantienen vivo este patrimonio automotor.


Una comunidad con fuerte compromiso social


Actualmente, la filial La Plata reúne a alrededor de setenta socios.


Muchos residen a más de cincuenta kilómetros de la ciudad, pero continúan participando debido al clima familiar que caracteriza al grupo.


Además del Fiat 600 Club Argentina, en la capital bonaerense también desarrolla actividades "Los Cómplices del Fiat 600", un grupo local que organiza exposiciones solidarias en el playón de la Estación de 18 y 71, en Meridiano V.


Durante esos encuentros exhiben Fiat 600 y vehículos multimarca mientras reúnen juguetes destinados a los niños internados en el Hospital de Niños Sor María Ludovica.


De los volantes en los semáforos a WhatsApp


La manera de convocar a los encuentros también evolucionó con el tiempo.


Para el encuentro nacional realizado en La Plata en 2014, los organizadores repartían panfletos en los semáforos y permanecían durante varios fines de semana en Plaza Moreno para difundir la actividad.


Las redes sociales todavía no tenían el alcance actual y la promoción requería un importante trabajo presencial.


Hoy la difusión resulta más sencilla gracias a las plataformas digitales, aunque reconocen que aún es difícil llegar a todos los propietarios de Fiat 600.


La comunicación interna se realiza principalmente a través de WhatsApp, donde además se anuncian las futuras sedes de los encuentros nacionales y se coordinan aspectos logísticos como alojamientos y actividades para los participantes.


El gran encuentro nacional que reunirá a los "fiteros"


Cada año, el Fiat 600 Club Argentina organiza un encuentro nacional con el objetivo de reunir a propietarios y aficionados de todo el país y de naciones vecinas. En 2026 el evento tendrá un significado especial: celebrará los 25 años del club y tendrá como sede la ciudad de La Plata los días 10, 11 y 12 de octubre.


La elección de la capital bonaerense no es casual. Su ubicación geográfica facilita la llegada de participantes provenientes de distintos puntos de Argentina y de países vecinos. Ya está confirmada la presencia de delegaciones de Uruguay, Chile y de integrantes del Club Topolino de Colombia. También existen Fiat 600 en Paraguay y Perú, aunque todavía no mantienen un vínculo formal con la organización argentina.


Para muchos participantes, el viaje forma parte de la experiencia. Los kilómetros recorridos al volante de sus propios Fiat 600 constituyen un motivo de orgullo y una demostración del vínculo que mantienen con estos vehículos.


Tres jornadas para celebrar una historia compartida


El encuentro comenzará con una jornada de recepción de los participantes que concluirá con una cena de bienvenida.


La actividad central tendrá lugar el domingo en la República de los Niños, donde se desarrollará una programación abierta al público y con acceso gratuito, aunque los propietarios de los vehículos deberán realizar una inscripción previa.


Los organizadores buscan que esta edición sea más amplia que las anteriores e incluya propuestas destinadas no solo a los apasionados por los automóviles, sino también a las familias y visitantes que se acerquen al predio.


Entre las actividades previstas figuran presentaciones musicales, juegos, sorteos y premios que incluyen distintas autopartes, como paneles de carrocería, infladores y compresores.


Uno de los proyectos más ambiciosos será el armado completo de un automóvil o de un motor durante el desarrollo del encuentro. Una vez finalizada la tarea, el vehículo será sorteado con toda su documentación en regla para que el ganador pueda utilizarlo.


Mucho más que Fiat 600


Aunque el encuentro está dedicado al Fiat 600, la convocatoria también alcanza a todas las variantes desarrolladas sobre esa plataforma.


La organización espera la participación de jeeps, múltiples, furgones con base Fiat 600, limousinas, descapotables, berlinetas y deportivos, mostrando la diversidad de transformaciones que surgieron a partir del modelo original.


Sin embargo, los organizadores también buscan ampliar el perfil tradicional de este tipo de reuniones.


Por ese motivo habrá un espacio dedicado a la lectura de libros y actividades culturales pensado especialmente para quienes acompañan a los propietarios de los vehículos y no tienen un interés específico por el mundo automotor.


La intención es construir un encuentro donde convivan la historia del automóvil, la cultura y la recreación familiar.


Invitados especiales


Entre los invitados previstos figura el ingeniero platense Luis Varela, diseñador de un automóvil desarrollado durante la década de 1970, del cual actualmente sobreviven apenas cuatro o cinco ejemplares en circulación.


También será invitado Martín Abraham, autor de los libros *Volver a andar* y *Andar en Fitito*, quien compartirá su experiencia sobre cómo el Fiat 600 transformó distintos aspectos de su vida y presentará una nueva edición de su obra.


Todas las actividades estarán integradas en un escenario central con el propósito de ofrecer una propuesta diferente y acercar la historia del Fiat 600 a un público más amplio.


Una organización que mira al futuro


La elección de la sede del encuentro nacional responde a un sistema de organización previamente establecido.


Las filiales interesadas presentan su candidatura al presidente del club, quien analiza cada propuesta procurando alternar las sedes entre las distintas regiones del país para favorecer la participación de todos los grupos.


Si dos filiales postulan la misma fecha, la decisión final queda en manos de una votación entre todas las representaciones del club.


Aunque los preparativos comienzan con varios meses de anticipación y se coordinan principalmente mediante WhatsApp, la sede elegida se comunica oficialmente pocos días antes del anuncio público realizado durante el encuentro nacional.


La edición de 2026 marcará además el regreso del evento nacional a La Plata, ciudad que ya había sido anfitriona en 2014.


Una pasión que trasciende el automóvil


A lo largo de estos 25 años, el Fiat 600 Club Argentina ha demostrado que la preservación de un automóvil histórico va mucho más allá de la restauración de sus piezas.


Los encuentros, las caravanas, los asados, las exposiciones y las actividades solidarias fortalecen una comunidad que comparte conocimientos, experiencias y afectos alrededor de un vehículo que marcó una época en la industria automotriz argentina.


Con 24 filiales distribuidas en el país y vínculos con organizaciones de otras naciones, el club mantiene viva la historia del "Fitito" y promueve la conservación de un patrimonio que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones.


Más de cuatro décadas después de que el último Fiat 600 saliera de la fábrica de Caseros, cientos de estos automóviles siguen recorriendo las rutas argentinas. Detrás de cada uno hay una historia personal, un trabajo de restauración y una comunidad que continúa demostrando que el verdadero motor del Fiat 600 no está solamente bajo el capó, sino en las personas que decidieron mantener viva su historia.


Elba Romero



 
 
 

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