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El Magdalena: el gran río que le dio vida a Colombia y a Barranquilla

Todo comenzó en un recorrido con una empresa comprometida con resaltar el valor del río Magdalena mostrando su importancia tanto para Barranquilla como para Colombia toda…nos referimos a Magdatour que gentilmente hizo posible este descubrimiento turístico, visual e histórico, para estas periodistas turísticas deslumbradas con el país.


Hablar del río Magdalena es hablar del corazón de Colombia. No es exageración: este gigante de agua, que nace en el Macizo Colombiano y recorre medio país hasta abrazar el Mar Caribe, se extiende por 1,500 kilómetros atravesando varias regiones, ha sido por siglos una especie de columna vertebral nacional. Y aunque a veces lo damos por sentado, su historia, su biodiversidad y su papel para ciudades como Barranquilla siguen siendo tan poderosos como su corriente.


Un río con memoria


El Magdalena ha sido testigo de todo: desde pueblos indígenas que lo navegaban en balsas hasta la llegada de los españoles, quienes lo usaron como la gran autopista natural para internarse en el territorio. Durante buena parte del siglo XIX y comienzos del XX, fue la vía principal para conectar el interior del país con el mundo. Por ahí bajaban café, ganado, oro, esmeraldas, cacao y otras mercancías; por ahí subían noticias, cultura, personas y sueños.


No es un río: es la carretera, el medio de comunicación que ayudó a construir la nación.

Hoy, continúa siendo un eje fundamental para el transporte de mercancías y personas, especialmente en zonas donde las vías terrestres son limitadas o inadecuadas. Permite conectar ciudades como Barranquillas, Cartagena, Medellín y Bogotá,fortaleciendo la integración económica y social del país.


El rio ha sido también una fuente de inspiración para la literatura y la cultura colombiana, como lo demuestra la obra de Gabriel García Márquez (presente en todos los rincones de Colombia) quien vivió experiencias significativas a bordo de los buques que navegaban sus aguas.


El Magdalena ha sido testigo y protagonista de numerosos eventos históricos en Colombia. Durante la lucha por la independencia, el río sirvió como ruta de movilización y resistencia contra el dominio español. Además, en el siglo XIX y XX, fue escenario de proyectos de desarrollo que impulsaron el crecimiento de puertos y centros industriales a lo largo de su cuenca.


Su importancia también radica en su función ecológica y cultural. A lo largo de su recorrido, el río alimenta ecosistemas únicos, como las ciénagas del Magdalena y el delta del río, que albergan una exuberante biodiversidad.


Quien crea que el Magdalena es solo agua marrón corriendo hacia el mar, se equivoca. Su biodiversidad es una de las más ricas del país. En él y en sus ciénagas conviven manatíes, tortugas hicoteas, nutrias, babillas y una variedad enorme de peces como el bocachico, el bagre rayado o la dorada. También es corredor para aves migratorias y hogar de especies endémicas que dependen de sus ritmos de inundación. 


Lamentablemente, muchas de estas especies están amenazadas por la sobrepesca, la contaminación y la pérdida de hábitat. Aun así, el río conserva un poder de recuperación sorprendente, y cada vez más iniciativas buscan protegerlo y restaurarlo.


Barranquilla: ciudad que nació del río


Para Barranquilla, (Puerta de Oro de Colombia) el Magdalena no es solo un paisaje: es prácticamente su razón de ser. Fue en su desembocadura donde la ciudad se consolidó como puerto, convirtiéndose en un punto clave del comercio internacional. Gracias al río, la ciudad recibió los primeros barcos de vapor del país, los primeros inmigrantes europeos y árabes, y hasta las primeras innovaciones tecnológicas que entraron por Colombia.

Hoy el Puerto de Barranquilla sigue siendo estratégico: mueve la economía regional, genera empleo y conecta al Caribe con el resto del país.

 

Retos y perspectivas  


A pesar de su importancia, el río Magdalena enfrenta desafíos significativos, como la contaminación, la deforestación en su cuenca y la sedimentación que afecta su navegabilidad. La gestión sostenible de sus recursos y la protección de su biodiversidad son prioridades para garantizar su papel como motor de desarrollo en Colombia.

 

Economía y transporte


El río Magdalena ha sido tradicionalmente una arteria de transporte y comercio en Colombia. A lo largo de los años, diferentes empresas han utilizado sus aguas para movilizar mercancías, productos agrícolas, minerales y otros recursos. En la actualidad, los tipos de empresas que navegan el río incluyen:

Empresas de transporte fluvial de carga: Estas compañías operan barcos y barcazas que trasladan productos como café, banano, carbón, petróleo y otros insumos y commoditiesdesde las regiones productoras hacia los puertos en la costa Caribe, especialmente Barranquilla y Cartagena.

Empresas de transporte de pasajeros: Aunque en menor medida que en el pasado, algunas empresas ofrecen servicios de transporte de pasajeros entre ciudades a lo largo del río.Empresas de servicios turísticos: En los últimos años, se ha incrementado la presencia de empresas dedicadas al turismo, que ofrecen paseos, excursiones y viajes por el río para turistas nacionales e internacionales.

Cruceros: desde 2023, se incorporaron los cruceros de turismo en el río Magdalena. Estas embarcaciones ofrecen recorridos de lujo y experiencias culturales, atrayendo a turistas interesados en explorar Colombia desde una perspectiva diferente y promoviendo el turismo fluvial en la región.

 

El papel de los cruceros en el río Magdalena

La incorporación de cruceros en 2023 ha abierto una nueva dimensión para el río Magdalena, posicionándolo como un destino turístico potencial. Estos cruceros permiten a los viajeros disfrutar de paisajes únicos, visitar comunidades ribereñas y apreciar la biodiversidad del río, además de contribuir a la economía local y promover el patrimonio cultural de las zonas por donde navegan. Representan unaoportunidad para impulsar un turismo sostenible y diversificado, que beneficie a las comunidades ribereñas y promueva la conservación del río.


¿Y qué vemos cuando lo recorremos?

Navegar el Magdalena es como viajar por distintos mundos en una sola ruta.


A medida que avanza, el paisaje cambia:

El Parque Isla Salamanca de 56,200 hectáreas, áreaprotegida de gran diversidad un lugar especial para el avistaje de aves y fauna Silvestre como el águila pescadora, el ibis blanco o la garza azul y diversas variedades de martínpescador.


El Malecón acompaña 5 kilómetros a lo largo del rio conformando un importante espacio público de esparcimiento con gastronomía cultura y paseos integrando a la ciudad con el rio.


El puente Laureano Gómez inaugurado en 1974 es símbolo de conexión entre barranquilla y el resto del país, en 2019 fue reemplazado por el Nuevo Puente Pumarejo de 2173 metros y 38 metros de ancho uno de los más largos de Colombia.


En su tramo final, se vuelve ancho, pesado y lleno de historia: barcos de carga, remolcadores, delfines costeros (sí, a veces se dejan ver), manglares y el sol golpeando fuerte mientras el agua avanza hacia el Caribe.

Un río, un símbolo…


El Magdalena no es solo un río: es una memoria viva, un ecosistema frágil y poderoso, una fuente de vida, cultura y economía. Ha marcado la historia de Colombia y sigue siendo fundamental para ciudades como Barranquilla, que aún miran hacia él buscando futuro.


Cuidarlo, entenderlo y celebrarlo es, en el fondo, cuidarnos a nosotros mismos. Porque si algo está claro es que el país y el río han crecido juntos… y lo seguirán haciendo.


Un agradecimiento especial a la empresa Magda tours  por  permitirnos conocer esta joya colombiana. https:magdatours.com


Navegar con esta empresa fue una experiencia apasionante, que nos permitió sentir la naturaleza y la frescura del  río,  y hacerlo con excelencia y seguridad.


María Ulivi y Cecilia Richard



 
 
 

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