El soplo de Kamak: historias de tierra, vinos y guardianes en Tinogasta
En la tranquilidad de San José, en el departamento catamarqueño de Tinogasta, allí
donde el viento no solo sopla, también cuenta historias,la pre cordillera recorta el cielo
con sus tonos ocres. Allí, bajo la copa protectora de un algarrobo centenario, el tiempo
parece cobrar otra dimensión. Entre el murmullo de las acequias se levanta la Bodega
Perro Guardián, un proyecto que nació como el sueño de una familia y se convirtió en la
primera bodega turística oficial de la provincia de Catamarca.
El sueño de la finca y el legado de los abuelos
Toda gran historia del vino comienza con una esperanza. Para la familia Fidelio, ese
capítulo empezó en 2005, cuando decidieron adquirir una finca de 12 hectáreas habitada
por antiguas vides en suelo tinogasteño. Lo que al principio fue un sueño distante terminó
echando raíces definitivas: años más tarde se mudaron a la zona, adquirieron una nueva
propiedad, levantaron su hogar y construyeron la bodega.
Hoy, Raúl Fidelio, Lidia Burgués y Lara Fidelio dan vida a un emprendimiento
profundamente íntimo. En sus venas corre una pasión heredada de sus abuelos italianos,
aquellos inmigrantes que cruzaron el océano trayendo en el pecho el amor por la tierra y
el culto al trabajo artesanal. Hoy, ese legado se respira en cada rincón del viñedo y de la
bodega.
Kamak: la energía vital de la tierra andina
Fue en 2015 cuando la familia lanzó al mundo sus primeros vinos bajo el sello Kamak
obteniendo sus primeras partidas elaboradas hacia 2014. En la cosmovisión de los pueblos
precolombinos andinos, la noción de dualidad es fundamental: el mundo se concibe como
una dinámica constante de opuestos complementarios. Kamak es esa energía animadora
que equilibra los opuestos para que la vida se manifieste; la chispa generadora nacida de
la tensión entre la luz y la sombra, el día y la noche, el calor estival y el frío de la montaña,
la vida y el reposo.
En Tinogasta, Kamak no es solo un nombre: es una filosofía de trabajo. La vid necesita el
letargo del invierno para brotar con fuerza en primavera; necesita acumular horas de sol
andino y el frío nocturno para moldear uvas de una calidad excepcional. Kamak es, en
definitiva, la fuerza vital que necesita la finca para dar sus mejores frutos.
La leyenda del Miquilo y el amor por los perros
En 2018, cuando comenzaron a elaborar sus vinos en la propia bodega recién construída,
decidieron bautizarla Perro Guardián, rindiendo tributo a otra de las grandes pasiones
familiares: los perros. Pero en San José de Tinogasta, la figura del perro guardián va
mucho más allá de lo cotidiano para adentrarse en el rico folclore del valle.
Cuentan los pobladores, que saben más por viejos que por diablos, que desde la llegada
de los "perros forastero", la vida del pueblo cambió para siempre. Se habla del Miquilo o
de las luces misteriosas de la montaña, pero pocos relatan con tanta devoción la leyenda
del Perro Guardián. Dicen que su fisonomía cambia según el horario o el rincón de la finca:
a veces es alto, a veces petiso, mediano o fibroso, barbudo o pelado. Pero lo que jamás
altera es su fidelidad inquebrantable.
Es el custodio silencioso del agua de riego, el protector de la crianza del vino y el aliado
incondicional de los bodegueros. Muerde la mano del intruso que intenta robar racimos,
vigila el agua, castiga las podas excesivas y ladra con fuerza para evitar fogatas
imprudentes en invierno. Y cuando cae la noche y se queda a dormir entre las barricas
para cuidar el vino en la penumbra, deja a sus amigos los búhos velando desde la copa del
algarrobo. Perro Guardián son todos los perros que cuidaron, cuidan y cuidarán los sueños
de la bodega.
Pasión, esfuerzo y reconocimiento oficial
Producir vino en el valle precordillerano exige paciencia y templanza. Las heladas tardías y
los contratiempos del clima suelen poner a prueba la vocación. Sin embargo, Raúl Fidelio,
agrónomo de origen rosarino, hoy totalmente afincado y enamorado de Tinogasta, lo
sintetiza con convicción: "Esto es solo pasión".
Esa dedicación dio frutos reconocidos: la línea Kamak fue premiada en la provincia de San
Juan. Posteriormente, la Dirección Provincial de Calidad y Competitividad Turística,
dependiente del Ministerio de Cultura y Turismo de Catamarca, le otorgó a Perro
Guardián la distinción oficial como la primera bodega turística de la provincia.
Una vivencia inmersiva bajo el algarrobo centenario
Visitar Perro Guardián es adentrarse en un universo de sensaciones pausadas. Las
experiencias guiadas invitan al viajero a participar activamente de la vida rural: desde la
poda y cosecha participativa, donde los visitantes realizan actividades para sentir la tierra
con las manos y comprender los ciclos naturales de la vid, pasando por las clases de cocina
regional y gastronomía local auténtica, hasta el momento de degustar empanadas caseras de carne, humita fresca de choclo y dulces artesanales maridados con las distintas
variedades del vino Kamak.
Sentarse bajo la sombra fresca del algarrobo centenario, con una copa de tinto en la
mano, el canto de las aves de fondo y la pre cordillera recortada en el horizonte, es
entender el verdadero significado de la hospitalidad catamarqueña.
María Ulivi






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