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El soplo de Kamak: historias de tierra, vinos y guardianes en Tinogasta

hace 5 horas
4 min de lectura

En la tranquilidad de San José, en el departamento catamarqueño de Tinogasta, allí

donde el viento no solo sopla, también cuenta historias,la pre cordillera recorta el cielo

con sus tonos ocres. Allí, bajo la copa protectora de un algarrobo centenario, el tiempo

parece cobrar otra dimensión. Entre el murmullo de las acequias se levanta la Bodega

Perro Guardián, un proyecto que nació como el sueño de una familia y se convirtió en la

primera bodega turística oficial de la provincia de Catamarca.


El sueño de la finca y el legado de los abuelos


Toda gran historia del vino comienza con una esperanza. Para la familia Fidelio, ese

capítulo empezó en 2005, cuando decidieron adquirir una finca de 12 hectáreas habitada

por antiguas vides en suelo tinogasteño. Lo que al principio fue un sueño distante terminó

echando raíces definitivas: años más tarde se mudaron a la zona, adquirieron una nueva

propiedad, levantaron su hogar y construyeron la bodega.


Hoy, Raúl Fidelio, Lidia Burgués y Lara Fidelio dan vida a un emprendimiento

profundamente íntimo. En sus venas corre una pasión heredada de sus abuelos italianos,

aquellos inmigrantes que cruzaron el océano trayendo en el pecho el amor por la tierra y

el culto al trabajo artesanal. Hoy, ese legado se respira en cada rincón del viñedo y de la

bodega.


Kamak: la energía vital de la tierra andina


Fue en 2015 cuando la familia lanzó al mundo sus primeros vinos bajo el sello Kamak

obteniendo sus primeras partidas elaboradas hacia 2014. En la cosmovisión de los pueblos

precolombinos andinos, la noción de dualidad es fundamental: el mundo se concibe como

una dinámica constante de opuestos complementarios. Kamak es esa energía animadora

que equilibra los opuestos para que la vida se manifieste; la chispa generadora nacida de

la tensión entre la luz y la sombra, el día y la noche, el calor estival y el frío de la montaña,

la vida y el reposo.


En Tinogasta, Kamak no es solo un nombre: es una filosofía de trabajo. La vid necesita el

letargo del invierno para brotar con fuerza en primavera; necesita acumular horas de sol

andino y el frío nocturno para moldear uvas de una calidad excepcional. Kamak es, en

definitiva, la fuerza vital que necesita la finca para dar sus mejores frutos.


La leyenda del Miquilo y el amor por los perros


En 2018, cuando comenzaron a elaborar sus vinos en la propia bodega recién construída,

decidieron bautizarla Perro Guardián, rindiendo tributo a otra de las grandes pasiones

familiares: los perros. Pero en San José de Tinogasta, la figura del perro guardián va

mucho más allá de lo cotidiano para adentrarse en el rico folclore del valle.


Cuentan los pobladores, que saben más por viejos que por diablos, que desde la llegada

de los "perros forastero", la vida del pueblo cambió para siempre. Se habla del Miquilo o

de las luces misteriosas de la montaña, pero pocos relatan con tanta devoción la leyenda

del Perro Guardián. Dicen que su fisonomía cambia según el horario o el rincón de la finca:

a veces es alto, a veces petiso, mediano o fibroso, barbudo o pelado. Pero lo que jamás

altera es su fidelidad inquebrantable.


Es el custodio silencioso del agua de riego, el protector de la crianza del vino y el aliado

incondicional de los bodegueros. Muerde la mano del intruso que intenta robar racimos,

vigila el agua, castiga las podas excesivas y ladra con fuerza para evitar fogatas

imprudentes en invierno. Y cuando cae la noche y se queda a dormir entre las barricas

para cuidar el vino en la penumbra, deja a sus amigos los búhos velando desde la copa del

algarrobo. Perro Guardián son todos los perros que cuidaron, cuidan y cuidarán los sueños

de la bodega.


Pasión, esfuerzo y reconocimiento oficial


Producir vino en el valle precordillerano exige paciencia y templanza. Las heladas tardías y

los contratiempos del clima suelen poner a prueba la vocación. Sin embargo, Raúl Fidelio,

agrónomo de origen rosarino, hoy totalmente afincado y enamorado de Tinogasta, lo

sintetiza con convicción: "Esto es solo pasión".


Esa dedicación dio frutos reconocidos: la línea Kamak fue premiada en la provincia de San

Juan. Posteriormente, la Dirección Provincial de Calidad y Competitividad Turística,

dependiente del Ministerio de Cultura y Turismo de Catamarca, le otorgó a Perro

Guardián la distinción oficial como la primera bodega turística de la provincia.


Una vivencia inmersiva bajo el algarrobo centenario


Visitar Perro Guardián es adentrarse en un universo de sensaciones pausadas. Las

experiencias guiadas invitan al viajero a participar activamente de la vida rural: desde la

poda y cosecha participativa, donde los visitantes realizan actividades para sentir la tierra

con las manos y comprender los ciclos naturales de la vid, pasando por las clases de cocina

regional y gastronomía local auténtica, hasta el momento de degustar empanadas caseras de carne, humita fresca de choclo y dulces artesanales maridados con las distintas

variedades del vino Kamak.


Sentarse bajo la sombra fresca del algarrobo centenario, con una copa de tinto en la

mano, el canto de las aves de fondo y la pre cordillera recortada en el horizonte, es

entender el verdadero significado de la hospitalidad catamarqueña.


María Ulivi



 
 
 

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