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El turismo ecológico de Panamá bajo la amenaza minera

Coclesito, está ubicado en el distrito Omar Torrijos Herrera, al centro–norte de Panamá. En

ese maravilloso entorno rodeado de naturaleza funciona desde hace más de dos décadas

Granja Alternativa, un proyecto comunitario de turismo rural, educación ambiental y

autogestión campesina reconocido a nivel internacional. Su propuesta —basada en la

dignidad humana, la sostenibilidad y el arraigo territorial— la ha convertido en un referente

para comunidades rurales en Iberoamérica.


Sin embargo, hoy este proyecto al igual que gran parte dicho territorio enfrenta un

escenario de presión debido a la reactivación de la minería a gran escala en la región. La

amenaza proviene de la reapertura del yacimiento de cobre operado por Minera Panamá,

filial de la transnacional canadiense First Quantum Minerals, cuyos capitales —de origen

canadiense, estadounidense y chino— han estado en el centro de la controversia ambiental

y social más grande de Panamá en la última década.


Cabe recordar que en noviembre de 2023 la Corte Suprema de Justicia panameña declaró

inconstitucional el contrato minero, tras constatar múltiples vulneraciones legales y

ambientales. Informes oficiales previos documentaron graves incumplimientos por la

deforestación, afectación de cuencas hidrográficas y daños en áreas protegidas del corredor

biológico en el istmo.


Lo preocupante es que la iniciativa se emplaza en una zona estratégica del Corredor

Biológico Mesoamericano, uno de los ecosistemas más relevantes del continente por su

biodiversidad, regulación hídrica y rol frente al cambio climático. Justamente allí, Granja

Alternativa ha demostrado que el turismo rural puede ser un motor de desarrollo local sin

sacrificar el equilibrio ambiental ni la cohesión social.


“Los riesgos identificados incluyen la alteración de dinámicas comunitarias, la pérdida de

medios de vida sostenibles y la vulneración del derecho a la participación ciudadana en

decisiones que afectan directamente al territorio”, asegura Humberto López Tirone,

fundador de Granja Alternativa. Todo ello ocurre en un país que ha ratificado el Acuerdo de

Escazú, que obliga a proteger a defensores ambientales y garantizar transparencia y

diálogo.


Las alertas no se limitan al plano ecológico. Tanto la Alianza Latinoamericana de Derechos

Humanos entre otros organismos internacionales como Fundación Ciudadanía (España),

denuncian un patrón de hostigamiento institucional, aislamiento económico y campañas de

desprestigio contra Granja Alternativa y las comunidades locales, de parte de los intereses

de la compañía minera, interpretadas como parte de un conflicto entre dos modelos de

desarrollo: uno extractivo, de alta rentabilidad externa, y otro comunitario, basado en la

autogestión y el valor del territorio.


Frente a este escenario, el Instituto Iberoamericano de Turismo Rural (IBEROATUR),

junto a organizaciones académicas, sociales y turísticas de más de quince países, ha

expresado su respaldo público a Granja Alternativa y las comunidades en Coclesito. Para

los especialistas en turismo rural, el proyecto fundado por Humberto López Tirone y su

familia, no es solo una experiencia local, sino un patrimonio vivo del turismo rural

iberoamericano. Defender Granja Alternativa —coinciden— es defender el derecho de las

comunidades rurales a construir su propio futuro y a demostrar que existen alternativas

viables frente a la minería a cielo abierto.


En el actual contexto mundial de una evidente crisis climática que implica la pérdida

acelerada de biodiversidad en la Tierra. Según informes de la Plataforma

Intergubernamental Científico – Normativa sobre Diversidad y Servicios de los Ecosistema

(IPBES) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza - UICN, “EL 75%

de los entornos terrestres y el 66% de los marinos ya han sido severamente alterados por la

acción humana”.


Por lo tanto, el caso de Coclesito vuelve a poner en evidencia una pregunta clave para la

gobernanza de Panamá y la región: ¿qué modelo de desarrollo se quiere priorizar en los

territorios de alto valor ecológico? Mientras esa respuesta se define, Granja Alternativa

sigue en pie, como testimonio de que el turismo rural puede ser también una forma de

resistencia activa, frente a la depredación que sugiere el modelo minero estractivista a gran

escala en este importante y frágil ecosistema de nuestro planeta.


Cristian Carvajal



 
 
 

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