Irina Grassmann, la mujer que construye puentes entre culturas desde el periodismo turístico
- Foro Periodismo Turístico

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En la trayectoria de Irina Grassmann hay un momento que parece sacado de una escena literaria: un correo electrónico que casi pasa desapercibido y que, por segundos, creyó que era spam. El mensaje anunciaba su nominación al Premio Pasaporte Abierto 2019. Aquella notificación no solo reconocía un camino ya recorrido, sino que marcaba el punto de inflexión que transformaría una práctica intuitiva en vocación periodística plenamente asumida.
Licenciada en Turismo desde 1995 y especializada en destination marketing, su vínculo con la comunicación de destinos había sido siempre natural. Durante más de quince años ha trabajado en el ámbito de habla germana formando agentes de viajes y operadores turísticos, especialmente sobre Argentina y la Patagonia. Sin embargo, aquella nominación la impulsó a formalizar su formación en periodismo turístico y corresponsalía internacional, consolidando un perfil que hoy combina mirada técnica, narrativa humana y vocación pedagógica.
Su historia con el turismo comenzó mucho antes de cualquier título. Nacida en una familia alemana radicada en Argentina, creció viajando por el territorio, observando paisajes, escuchando dialectos y descubriendo cómo la geografía moldea la vida de las personas. Ese interés temprano por comprender los territorios como sistemas vivos, sociales, culturales y geopolíticos, sigue siendo el núcleo de su trabajo actual.
El verdadero giro vocacional, sin embargo, llegó en un gesto cotidiano. Mientras trabajaba como secretaria ejecutiva en una empresa exportadora, recibió la tarea de comprar pasajes a Madrid para un grupo de viajeros. Al escuchar la voz de la agente de viajes al otro lado del teléfono, comprendió con claridad que ese era el mundo al que quería pertenecer. Renunció, ingresó a la universidad y comenzó un recorrido que la llevaría a desempeñarse como guía, operadora turística, hotelera, capacitadora, comunicadora y finalmente periodista.
Hoy entiende el periodismo turístico como puente y legado. Puente, porque conecta el universo hispanohablante con el germano, traduciendo no solo destinos, sino experiencias, sensibilidades y modos de comprender el viaje. Y legado, porque busca registrar historias que de otro modo podrían perderse en el tiempo. Esa misión se materializa en su serie documental dedicada a los pioneros del turismo, donde indaga el origen humano de los proyectos turísticos y la chispa inicial que los hizo posibles.
Su manera de narrar parte siempre de una búsqueda esencial: descubrir el origen. No se limita a mostrar destinos, sino que explora la historia íntima de quienes los construyen. La autenticidad y el legado son sus principios rectores, simbolizados en la imagen del faro, guía silenciosa que ilumina sin imponerse.
Radicada en Alemania, su identidad profesional se mueve entre dos mundos. Esa doble pertenencia también define su visión del futuro del turismo: América del Sur, con su potencia humana y paisajística, y Europa, con su responsabilidad creciente en la gestión consciente de los destinos. En ambos contextos, sostiene que el periodismo tiene un papel decisivo para inspirar sin sobrecargar, emocionar sin distorsionar y visibilizar sin dañar.
La Patagonia ocupa un lugar especial en su biografía. Ese territorio inmenso fue su escuela de naturaleza, de desafíos y de afectos. Allí descubrió no solo su vocación, sino también vínculos personales que marcaron su vida. Para ella, el viaje no es desplazamiento, sino transformación.
Su rol como embajadora de la Organización Mundial de Periodismo Turístico implica, según explica, una combinación inseparable de libertad y responsabilidad. Entre sus proyectos se encuentra tender puentes institucionales con el ámbito germano, difundir principios éticos del periodismo turístico y fortalecer el diálogo profesional mediante redes como el Deutscher Fachjournalisten-Verband. También proyecta generar espacios de encuentro internacional en regiones alpinas como el valle de Rauris, donde converjan miradas europeas y latinoamericanas sobre el turismo contemporáneo.
Además de su actividad periodística, mantiene una intensa vocación formativa. Ha desarrollado docencia presencial en instituciones de turismo en Alemania y formación virtual en universidades como Umecit y Universidad del Salvador, donde comparte conocimientos sobre marketing de destinos, comunicación responsable y tendencias del sector.
Para Irina Grassmann, viajar no es una actividad, sino una forma de ser. Afirma que su identidad está atravesada por la curiosidad permanente, por la necesidad de comprender otras realidades y por el impulso de narrarlas. Su mensaje para las nuevas generaciones resume su filosofía: ser puente entre culturas, sostener la honestidad como valor irrenunciable y recordar que las historias que transforman el mundo suelen estar ocultas, esperando a quien se atreva a buscarlas.






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