San Andrés, Colombia: una isla que cobra altas tasas al turismo, pero enfrenta desafíos visibles en infraestructura y servicios
- Miguel Ledhesma
- 24 jun
- 3 min de lectura
El contraste resulta evidente para muchos visitantes y residentes: mientras quienes desean ingresar a la isla deben afrontar un pago cercano a los 50 dólares por concepto de tasas o derechos asociados al ingreso, gran parte de la infraestructura urbana presenta signos de deterioro y las playas muestran problemas recurrentes de limpieza y mantenimiento.
En teoría, los recursos obtenidos a través de impuestos, tasas turísticas y otros gravámenes deberían contribuir al sostenimiento de los servicios públicos, la conservación del entorno natural, el mantenimiento de la infraestructura y la mejora de la experiencia tanto de los habitantes como de los visitantes. Sin embargo, la percepción de numerosos usuarios es que esos ingresos no se reflejan de manera visible en el estado general de la ciudad.
Calles y espacios públicos con deterioro evidente
En distintos sectores del centro urbano pueden observarse baches, pavimento desgastado y aceras con importantes desperfectos. Estas condiciones afectan la circulación vehicular y peatonal, además de generar una imagen poco acorde con un destino que recibe miles de turistas cada año.
También se registran luminarias en mal estado, mobiliario urbano envejecido y una cantidad insuficiente de contenedores para residuos en algunas zonas de alta concurrencia.

Gran parte del inmobiliario se encuentra abandonado y funciona como refugio de personas en situación de calle.
Playas que requieren mayor mantenimiento
Las playas, principal atractivo de la isla, presentan en determinados momentos acumulación de plásticos, envoltorios y otros residuos que llegan con las mareas o son dejados por los usuarios.
La escasez de puntos de disposición de basura y la necesidad de reforzar las tareas de limpieza han sido señaladas como aspectos susceptibles de mejora para preservar uno de los principales activos ambientales y turísticos del destino.

Playas que llevan meses sin limpiarse.
El costo de ingresar a la isla
Muchos turistas deben abonar aproximadamente 50 dólares en concepto de tasas o cargos relacionados con el acceso al destino. Estos recursos suelen justificarse como mecanismos para financiar la conservación ambiental, la gestión turística, el mantenimiento de infraestructura y diversos servicios públicos vinculados con la actividad turística.
Precisamente por la magnitud de esa recaudación, algunos visitantes y residentes se preguntan en qué medida esos fondos se traducen en mejoras concretas y visibles en el espacio público y en la calidad de los servicios ofrecidos.

Baño del aeropuerto con jabón en botellas, además de puertas rotas e hinodoros sucios.
La necesidad de una mayor transparencia
Más allá del monto recaudado, uno de los principales reclamos es la posibilidad de conocer con claridad cómo se distribuyen los recursos obtenidos por medio de tasas, impuestos y contribuciones vinculadas al turismo.
La publicación periódica de informes de ejecución presupuestaria, inversiones realizadas y proyectos financiados permitiría fortalecer la confianza ciudadana y demostrar el impacto de esos ingresos en beneficio de la comunidad y de los visitantes.
Un desafío para la sostenibilidad del destino
El turismo constituye una de las principales fuentes de ingresos de la isla y depende en gran medida de la calidad de su entorno urbano y natural. Mantener calles en buen estado, playas limpias e infraestructura adecuada no solo mejora la experiencia del visitante, sino que también beneficia directamente a quienes viven y trabajan allí.
En ese contexto, la expectativa de quienes pagan tasas e impuestos es que los recursos públicos se traduzcan en una gestión eficiente, transparente y orientada a la conservación del patrimonio y al desarrollo sostenible del destino.

La basura es la gran protagonista en la Isla de San Andrés.





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