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Teotihuacán, lugar donde los hombres se convierten en dioses

Teotihuacán constituyen la zona de monumentos arqueológicos con mayor afluencia de turistas en México, por su cercanía al centro de la ciudad, en nuestro recorrido en auto, hicimos cerca de 45 minutos desde la avenida Reforma.


Al llegar es impresionante la cantidad de personas que se forman para realizar su acceso y recorrido a éste complejo arquitectónico que data del 150 y 650 DC. Existen 3 puertas o accesos (que Yo he denominado, corta, completa y directa).


La corta te permite el acceso obviando el museo, colmado de murales y artículos encontrados durante las excavaciones, todo muy bien explicados, caminas cerca de 30 minutos para llegar a la Pirámide del Sol.


La completa te muestra todo el complejo de ruinas y museo, iniciando con Quetzalpapálotl, seguido del museo, para luego encontrarte con las imponentes Pirámides del Sol y La Luna, cuyo recorrido puede tardarte cerca de una hora antes se iniciar el ascenso a los principales atractivos del complejo.


La directa, donde te puede llevar directamente los taxis o la flota, pero te pierdes, la experiencia del recorrido hacia las pirámides y todo lo que ello involucra, desde los artesanos locales, la ciudadela y sus cimientos, así como las pinturas que aún existen de la época floreciente de Teotihuacán.


En cualquiera de los casos el costo de acceso es de 75.00 pesos mexicanos, cerca de $4,50 de dólar, si vas en auto el costo del estacionamiento es de $3,00 dólares. Durante el recorrido no verás ningún «oasis», por lo que te recomendamos:


  • Llevar ropa cómoda,

  • Usar bloqueador solar,

  • No olvides tu repelente,

  • Sombrero o gorra,

  • Agua para hidratarte,

  • Calzado cómodo.


**encontrarás souvenires más económicos en el recorrido que en el mercado de artesanía de la entrada principal, pero el agua se encarece a medida que te adentras a las pirámides.


Los guardianes del sitio arqueológico están vigilantes y recomiendan:


  • No ascender si está embarazada,

  • Sufre de la presión arterial,

  • Usa calzado con suela lisa,

  • Niños pequeños con supervisión de un adulto.


Aunque el clima se mostró nublado inicialmente y que en el D.F. estábamos a 13 grados al llegar a la ciudad de los dioses, el clima era seco y el sol quemaba a su máxima (mi aliado el bloqueador solar).


En cada ruta de nuestros recorridos siempre nos documentamos antes para hacer mas «ilustrativo» nuestro recorrido, pues los sitios arqueológicos se viven mejor si conoces donde te adentras y así lo disfrutas más pues es una mezcla de asombro y contemplación que te puede tomar medio día como mínimo. Si te dio pereza leer e ilustrarte el lugar cuenta con guías certificados para la guianza de tu recorrido por un costo de 1,200 pesos mexicanos, cerca de $70.00 dólares americanos.


La Pirámide del Sol


Cuenta con 238 escalones (antes eran 260) con 2 niveles de descanso, propios, los cuales te motivan a seguir subiendo, pues la vista te motiva, pero confieso que ciertamente los últimos los subí gateando «literalmente», y es que a medida que subes los escalones se hacen cada vez más angostos y altos, y el último bloque es menos alto pero más angosto aún.



Pero el esfuerzo valió la pena, pues la vista es supremamente impactante, que llena de satisfacción todo el esfuerzo, sudor y cansancio.


La Pirámide de La Luna


Oh Wao !!! a diferencia de la Pirámide del Sol esta cuenta con 240 escalones sin descanso hasta llegar a su cima, por lo que si gastaste tus energías para llegar no hay manera de parar, salvo correrte a un lado para que los demás visitantes puedan culminar su ascenso. desde ella se puede ver en su amplia magnitud todo el complejo arquitectónico y es allí donde comprendí el porque se cree que en la cima de ésta espectacular pirámide se realizaban rituales de sacrificio humano y distintas ceremonias a la Diosa Chalchiutlicue para que el agua nunca faltase entre las distintas comunidades donde convivía la urbe.



No cabe duda, que con la nutrida historia y misticismo que se vive al visitar las Pirámides, sumado a la imponente vista que se obtiene al llegar la cúspide, su nombre hace honor a su significado en lengua Nahuatl, ‘‘lugar donde los hombres se convierten en dioses”.


Por Izela Noriega

Fotos Freddy Cristancho

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