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Vergüenza da la Organización Mundial del Turismo

No es ninguna novedad que el turismo está en pausa (por no decir agonizando). No es novedad que miles de empresas turísticas en el mundo están por quebrar y no es novedad que millones de empleados y emprendedores están perdiendo su única fuente de trabajo. Tampoco es novedad, que la Organización Mundial del Turismo (OMT) no esté haciendo nada. ¿Un "Llamamiento a innovadores y emprendedores" que busquen soluciones para devolver la salud al turismo es lo único que se le ocurre a la máxima autoridad turística del planeta? ¿Qué sucede con las ideas propias de esta organización que cuenta con los recursos, vínculos y privilegios necesarios para contener y ayudar? ¿Por qué tan poca capacidad de reacción por parte de la OMT?

La Organización Mundial del Turismo lleva décadas sin superar varios problemas:


  • Su trabajo se limita a la simple intención y expresión de recomendaciones, pero carece de regulaciones reales,

  • Sus actividades están demasiado centradas en el turista como principal actor social del turismo, dejando de lado las problemáticas de los trabajadores, los profesionales, los estudiantes, los idóneos y las comunidades locales,

  • Atiende a las necesidades globales y de las grandes ciudades, desconociendo muchas de las realidades locales que se viven en cada uno de los países,

  • Tiene poca vinculación con organizaciones no gubernamentales,

  • No contempla para nada a la solidaridad en sus discursos y acciones,

  • Sus asambleas generales deberían realizarse con mayor frecuencia e incluir mayor pluralidad de voces, teniendo en cuenta a la sociedad civil para la toma de decisiones,

  • No logra dar cuenta plena de la realidad en sus informes, ya que se limita a la publicación de cifras y estadísticas. Por ejemplo, su sitio web está demasiado enfocado en brindar noticias positivas y numéricas,

  • Muchos de sus documentos son generados por asesores externos y se encuentran solo en inglés,

  • Brinda pocas posibilidades de capacitación y nunca éstas son universales y becadas, accediendo solo personal de gobierno o quienes cuentan con dinero para hacerlo,

  • Carece de transparencia en cuanto a la contratación y ascenso de su personal,

  • Sus acciones están demasiado centradas en Europa y en destinos de lujo de Asia,

  • No cuenta con sedes en cada uno de los países, lo que dificulta el acceso y conocimiento de la OMT a la realidad social y viceversa,

  • Es funcional a los megaproyectos inmobiliarios y empresariales de los grandes grupos económicos,

  • No contempla el deseo de las comunidades que no quieren vivir en el turismo y del turismo,

  • No ataca de lleno a los tipos de turismo negativos como son el sexual, el pobrista, el suicida, el de drogas, etc,

  • Es muy poco crítica con la situación del turismo a nivel general y muy condescendiente con los diferentes gobiernos, ya que está más enfocada en la promoción del turismo que en la mejora del mismo, y no penaliza a aquellos países que están atentando contra su potencial turístico,

  • La mayoría de sus libros están a la venta, cuando tendrían que ser de acceso público y gratuito.


Sobre la OMT


Para la OMT el turismo es un fenómeno económico y luego social, ya que en todas sus acciones y discursos siempre prevalece el enfoque económico y lo social queda relegado a acciones mínimas. Ello puede notarse en cualquiera de las pestañas de su sitio web.


La Organización Mundial del Turismo (OMT) es una institución creada en Madrid, España, en el año 1975 para promover el turismo a nivel internacional, y desde 2003 funciona como organismo especializado para la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Cuenta con 156 estados miembros, pero hay al menos 38 países que no adhieren a ella, encontrándose Estados Unidos en esta lista de no adherentes. Cada 27 de septiembre se celebra el Día Internacional del Turismo en coincidencia con la fecha de aprobación de sus estatutos.

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