Baja convocatoria en Buga abre interrogantes sobre el presente del turismo religioso
- Foro Periodismo Turístico

- 19 mar
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La ciudad de Guadalajara de Buga fue sede del IV Congreso Nacional de Turismo Religioso y de Patrimonio, realizado del 18 al 20 de marzo de 2026, un evento que, pese a su carácter nacional, acceso gratuito y financiamiento público, registró una participación considerablemente menor a la esperada.
El encuentro, impulsado con el respaldo del Gobierno Nacional a través de Fontur y diversas entidades locales, convocó a representantes de ocho países, así como a actores del sector público, privado, académico y eclesiástico. Sin embargo, la baja asistencia en varias de sus jornadas generó cuestionamientos sobre el interés actual en este segmento turístico y la efectividad de las estrategias de convocatoria.
La presencia de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) aportó visibilidad internacional al evento, en línea con la integración de Buga a la Red Mundial de Destinos Emergentes. No obstante, el contraste entre la proyección global del congreso y la limitada concurrencia local evidenció una desconexión que invita a la reflexión.
Durante el congreso se abordaron temáticas clave como el turismo comunitario, la innovación en productos religiosos y la valorización del patrimonio, incluyendo iniciativas como la ruta “El Camino del Milagroso”. Sin embargo, la respuesta del público sugiere que el interés por este tipo de propuestas podría estar migrando hacia formatos más experienciales, personalizados o incluso alejados de lo estrictamente religioso.
Especialistas coinciden en que el turismo de fe atraviesa un proceso de transición. Más que desaparecer, está redefiniéndose: el visitante actual busca experiencias espirituales más amplias, menos institucionalizadas y más vinculadas al bienestar, la introspección y la conexión personal.
La jornada de cierre incluyó una rueda de negocios orientada a fortalecer alianzas estratégicas, aunque el reto sigue siendo claro: atraer no solo a actores del sector, sino también a públicos más amplios que se sientan interpelados por la propuesta.
Lo ocurrido en Buga no es un hecho aislado, sino un indicio de una tendencia mayor. El turismo religioso, tradicionalmente masivo en América Latina, parece estar entrando en una etapa de revisión profunda, donde la comunicación, la innovación y la comprensión de las nuevas formas de espiritualidad serán claves para su futuro.






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