Brigitte Ayelén María Turri: viajar para contar, contar para preservar
- Foro Periodismo Turístico

- hace 1 día
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Brigitte Ayelén María Turri lleva más de una década transitando el periodismo como una forma de mirar y comprender el mundo. Sus primeros pasos fueron en el ámbito político, luego en el cultural, hasta que, como suele ocurrir cuando los caminos internos se alinean, el viaje dejó de ser solo experiencia personal para convertirse en proyecto profesional. Hace dos años creó su propia empresa de turismo y, casi en simultáneo, llegó la especialización en periodismo turístico que terminó de unir vocación y destino.
Sagitariana declarada y orgullosa, Brigitte suele decir que el viaje está en su ADN. Desde chica, cada lugar nuevo despertaba en ella el deseo de quedarse a vivir; con el tiempo entendió que los sueños no siempre implican quedarse, sino también volver, o animarse a descubrir otros horizontes. Hoy viaja con una mirada entrenada: la de quien observa, escucha y transforma lo vivido en relato.
Para Brigitte, el periodismo turístico es mucho más que mostrar paisajes. Es transmitir sensaciones, narrar la magia de los lugares, la calidez de su gente, los sabores, las historias mínimas que no siempre aparecen en los folletos. Su filosofía se apoya en contar con palabras propias lo que se siente al habitar un destino, sin idealizarlo ni dañarlo, mostrando tanto los claros como los grises con respeto y responsabilidad.
Desde una mirada crítica y ética, distingue claramente entre las zonas diseñadas para el turismo y los espacios donde vive la comunidad local, entendiendo que el desarrollo turístico no debe borrar identidades ni afectar la vida cotidiana de quienes habitan esos territorios. Su trabajo busca ese equilibrio: visibilizar sin invadir, promover sin distorsionar.
Los temas sensibles los aborda desde fuentes confiables, priorizando la información brindada por los propios destinos y evitando la espectacularización. También se interesa por difundir datos, historias y procesos que no suelen ser tendencia ni novedad, pero que forman parte esencial de la identidad de cada lugar.
Entre las historias que más la marcaron, menciona la del pueblo de Roque Pérez, un ejemplo del valor que tienen las comunidades del interior y de cómo, sin difusión, muchas corren el riesgo de quedar en el olvido. Por eso, uno de sus principales intereses es el crecimiento de los pueblos pequeños, el desarrollo de redes, el marketing turístico consciente y el networking como herramienta de fortalecimiento territorial.
Cada viaje la transformó, no solo en lo profesional sino también en lo personal y espiritual. Aprendió que, con poco o con mucho, las comunidades reciben con generosidad, cuentan su historia con pasión y crean lazos que trascienden el tiempo del viaje. Lazos que invitan a volver.
En un contexto donde el turismo nacional atraviesa dificultades, con viajeros que optan por el exterior y estadías cada vez más cortas, Brigitte cree que el periodismo turístico tiene un rol central: poner en valor las bellezas del país, fomentar el conocimiento del propio territorio y generar conciencia sobre su riqueza cultural y humana.
Frente al auge de contenidos efímeros y desinformados, plantea uno de los grandes desafíos actuales: diferenciar el trabajo periodístico de la lógica del influencer ocasional. Para ella, el compromiso está en generar contenido con profundidad, contexto y responsabilidad, que permanezca más allá de la moda del momento.
Como cierre, deja una invitación que también es una declaración de principios: disfrutar los viajes mirando más allá de lo turístico, porque los lugares siempre tienen mucho más para contar de lo que aparentan.






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