Confitería Ritz: un clásico de La Plata que convirtió el café en parte de la historia de la ciudad
- Miguel Ledhesma
- hace 1 día
- 3 min de lectura
Con más de medio siglo de trayectoria, la Confitería Ritz forma parte de la memoria gastronómica platense. Nacida en 1968 frente a la antigua terminal de ómnibus, hoy continúa su historia en la esquina de 7 y 48.
Hay lugares que trascienden su función original. No son solamente espacios donde se toma un café, se desayuna o se almuerza: se convierten en escenarios de encuentros, despedidas, conversaciones y recuerdos. En La Plata, la Confitería Ritz es uno de esos lugares.
Su historia comenzó en 1968, cuando abrió su tradicional establecimiento frente a la Terminal de Ómnibus de La Plata. La ubicación no fue casual: el local fue concebido para atender a los viajeros que llegaban a la ciudad desde distintos puntos de la provincia y, con el paso de los años, terminó convirtiéndose también en un punto de encuentro para los propios platenses.
Durante décadas, la esquina de 42 entre 3 y 4 fue parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Allí se sucedieron desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, mientras el movimiento permanente de la terminal hacía de la confitería un lugar de paso y, al mismo tiempo, de permanencia.
Pero la historia de Ritz no se limitó a esa primera sede. Con el crecimiento de la empresa llegó una segunda ubicación en la esquina de 7 y 48, en pleno centro platense. Esa sede continúa actualmente abierta y es la que mantiene viva la marca en la ciudad.
Los famosos postres en barra
Entre las particularidades asociadas a la historia de Ritz aparecen sus postres en barra, que llegaron a convertirse en una especialidad reconocida de la confitería y fueron descriptos en documentación legislativa bonaerense como productos “únicos en la ciudad”.
La trayectoria gastronómica estuvo además vinculada a otras actividades. La historia empresarial de su fundador incluye la adquisición de la fábrica de alfajores Fabito, destinada a abastecer a las confiterías, además de servicios de catering para empresas de transporte de pasajeros de larga distancia.
Ese recorrido muestra cómo la historia de Ritz estuvo relacionada no solamente con la gastronomía, sino también con el desarrollo de servicios vinculados al turismo, los viajes y la hospitalidad.
Un lugar incorporado a la memoria platense
La ubicación de la sede de 7 y 48, en una de las zonas más transitadas del centro de La Plata, contribuyó a consolidar a Ritz como uno de los establecimientos gastronómicos reconocibles de la ciudad.
Su propuesta combina cafetería, pastelería y gastronomía, y continúa funcionando como espacio para desayunos, almuerzos y meriendas. Las reseñas de visitantes destacan especialmente su ambiente tradicional y su ubicación céntrica.
La dimensión simbólica del lugar también aparece en el ámbito cultural. La cineasta platense Lucía Seles eligió la Confitería Ritz como uno de los escenarios de su película Terminal Young y se refirió públicamente al establecimiento como uno de sus lugares preferidos de la ciudad.
Más que una confitería
La historia de Ritz permite comprender también cómo determinados establecimientos gastronómicos pueden convertirse en parte del patrimonio cotidiano de una ciudad.
Durante más de cinco décadas, la confitería acompañó los cambios de La Plata y fue testigo de diferentes generaciones de viajeros y residentes. Su historia está ligada a la movilidad urbana, a la gastronomía y a esos espacios de encuentro que forman parte de la identidad de una ciudad.
Hoy, mientras la sede histórica de la terminal pertenece al recuerdo, la esquina de 7 y 48 mantiene encendida la marca.
Porque en una ciudad como La Plata, donde las diagonales, las plazas, los edificios históricos y las tradicionales cafeterías construyen una identidad propia, algunos cafés terminan siendo mucho más que un lugar donde sentarse a tomar algo: se convierten en lugares donde la ciudad se encuentra consigo misma.






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