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Museo Quyllur Ñan: El Camino de Estrellas que late en el corazón de Vinchina

hace 8 horas
4 min de lectura

En el imponente Valle del Bermejo, al oeste de La Rioja, existe un rincón donde el tiempo parece detenerse para contar la historia viva del Noroeste Argentino. Se trata del Museo Arqueológico y Paleontológico Quyllur Ñan, una joya patrimonial ubicada en la pequeña localidad de Vinchina que invita a hacer una pausa, afinar los sentidos y sumergirse en miles de años de memoria .


Vinchina nos recibe con esa calma inconfundible de los pueblos pequeños del interior profundo. Es un poblado tranquilo, de calles serenas y ritmo cansino, donde el silencio cordillerano sólo se interrumpe por el saludo cálido de algún vecino o por el susurro del viento al atardecer. En esa escala humana y acogedora, donde todo queda a pocos pasos y no existen las prisas urbanas, la pausa no es una opción: es una forma de vida.


En el acceso del pueblo, el término quechua Quyllur Ñan nos anticipa la mística del lugar: “Camino de Estrellas” (quyllur: estrella; ñan: camino). No se trata de una simpledenominación poética: encierra mucho más que eso,responde a la huella viva del Qhapaq Ñan, el Camino del Inca que atravesó estos valles hace más de seis siglos, enlazando la red vial andina con los centros ceremoniales en forma de estrella trazados sobre el suelo por las culturas originarias.


Un hogar de adobe y caña que resguarda la memoria


Desde el primer impacto visual, el museo habla de su arraigo a la tierra y a la sencillez del pueblo. Funciona en una vivienda tradicional construida con materiales propios de la región: paredes de adobe, techos de madera, caña y barro, dispuesta en una distribución estilo “chorizo” en forma de U, pensada para capear los vientos fríos del sur y el rigor del clima cordillerano.


Al cruzar su umbral, la calidez del lugar se potencia con la bienvenida de su guía, Ariel Vara , quien acompaña el recorrido transformando cada objeto en una narración cercana y vibrante. La colección, constituida por más de 560 piezas del Valle del Bermejo (halladas en zonas como Villa Unión, Villa Castelli y Vinchina), cobró forma gracias al impulso inicial del sacerdote Buen Pradela y a la generosidad de las familias locales. Tras un trabajo de concientización sobre el valor patrimonial, la comunidad donó las herramientas y vasijas que resguardaba en sus hogares para conformar este tesoro colectivo de la provincia.


De cazadores nómades al universo simbólico del jaguar


A medida que se recorren sus vitrinas, el itinerario nos traslada desde las primeras herramientas líticas, punzones y proyectiles de caza de los Ayampitín ,primeros cazadores-recolectores nómades que habitaron la costa de la sierra de Famatina, hacia las culturas agroalfareras.


Se destacan las cerámicas de las tradiciones Aguada y Belén: sus formas, pigmentos y la emblemática figura del jaguar o felino traslucen no solo la destreza técnica de estos pueblos, sino la riqueza de su universo simbólico . Junto a ellas, las vasijas para procesar y trasladar agua marcan los primeros avances en la cocción de alimentos de la región.


De los fósiles del Triásico al Famatinaancestral

La travesía del Quyllur Ñan se remonta también al tiempo profundo. En su sala de paleontología desarrollada gracias altrabajo conjunto con el CONICET ,a partir de hallazgos en la Quebrada de La Troya y la Quebrada Santo Domingo, camino a la Laguna Brava, el visitante descubre fósiles del Triásico que recuerdan que este suelo riojano albergó otras eras millones de años antes de la llegada del ser humano.


Para comprender este paisaje es necesario mirar la geología: los estratos sedimentarios inclinados a unos 45 grados en la Quebrada La Troya dan testimonio de los cambios geofísicos. Mientras la Sierra de Famatina erguía sus 500 millones de años como la única elevación frente a un valle en hondonada y a las cercanías del Océano Pacífico, la posterior formación de la Cordillera de los Andes (hace 65 millones de años )arrugó y elevó la tierra hasta la fisonomía que conocemos hoy.


El santuario inca y el arte en el paisaje

El recorrido entronca finalmente con el Qhapaq Ñan, la red vial andina de 30.000 kilómetros declarada Patrimonio de la Humanidad en 2014, que unificaba el Tawantinsuyu(Imperio incaico). En la zona cordillerana cercana a la Laguna Brava, las investigaciones han demostrado que los senderos de los arrieros reutilizaron el trazado incaico original, donde las cumbres o apus funcionaban como santuarios de altura para ofrendas rituales.


El itinerario culmina con la alusión al arte rupestre de la zona: petroglifos, geoglifos y las singulares Estrellas de Vinchina, huellas imborrables trazadas directamente sobre el paisaje.


Mirar Vinchina con otros ojos


Visitar el Museo Quyllur Ñan y recorrer las calles tranquilas de Vinchina es mucho más que contemplar vitrinas; es un ejercicio de comunicación, identidad y turismo consciente. En este pequeño rincón riojano, donde el apuro no existe y la serenidad se contagia, cada fragmento de cerámica nos habla de cotidianidad y ritos; cada herramienta, de la lucha por la supervivencia; y cada fósil, del devenir de nuestra tierra. Un destino imperdible en La Rioja para quienes buscan viajar con el corazón dispuesto a escuchar las historias que aún laten en el silencio del paisaje andino.


María Ulivi



 
 
 

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